GIACALONE RAMAT, ANNA / RAMAT, PAOLO
Introducción. Abreviaturas. I. Antigüedades Indoeuropeas. II. El proto-indoeuropeo. III. La familia lingüística indoeuropea: perspectivas genéticas. IV. Sánscrito. V. Las lenguas iranias. VI. Tocario. VII. Las lenguas anatolias. VIII. Armenio. IX. Griego. X. Latín. XI. Las lenguas itálicas. XII. Las lenguas celtas. XIII. Las lenguas germánicas. XIV. Las lenguas eslavas. XV. Las lenguas bálticas. XVI. Albanés.
Los lenguajes del mundo se agrupan en una quincena de familias mayores (y multitud de otras menores) basándose en su similitud gramatical, sonora y, sobre todo, de vocabulario. Este último es decisivo pues determinados grupos de palabras (números, parentesco, partes del cuerpo, algunos animales, ciertos adjetivos, ciertos verbos) son más resistentes al cambio y se preservan con relativamente pocas modificaciones, incluso después de milenios de evolución. Al analizar el vocabulario, es fundamental, aunque no siempre fácil y a veces imposible, diferenciar entre cognados y préstamos. Los primeros son verdaderos parientes pues descienden de un precursor común, los segundos en cambio son hijos adoptados de otra lengua.
En suma, el concepto definitorio de una familia lingüística es que todos sus miembros están genéticamente relacionados. En otras palabras, tienen un origen común pues derivan de un lenguaje ancestral hipotético o protolenguaje, del cual no quedan pruebas tangibles por haber surgido antes de la invención de la escritura.
Considerando el número de hablantes, la mayor de las familias lingüísticas es, en la actualidad, la Indoeuropea cuyo ancestro es el hipotético Protoindoeuropeo. El nombre de la familia es geográfico sugiriendo que hay miembros asiáticos y europeos. Comprende, en efecto, ciertas lenguas asiáticas y la gran mayoría de las lenguas europeas. Los lenguajes indoeuropeos no tienen todos el mismo grado de parentesco por lo cual es posible agruparlos en varias ramas: