GARGANI, ALDO GIORGIO
La novela corta es uno de esos formatos que nunca pasan de moda. No es un cuento largo ni una novela recortada, sino una historia que va directa a lo importante. Tiene tiempo para desarrollar personajes y conflictos, pero no para perderse en desvíos. Por eso suele ser intensa, concentrada y muy fácil de recomendar.
Muchos lectores llegan a la novela corta buscando una lectura breve y descubren algo más: libros que se leen en pocas horas, pero que dejan poso durante días. Algunos de los autores más importantes de todos los tiempos han elegido este formato. Sólo hay que recordar La metamorfosis de Franz Kafka, Pedro Páramo de Juan Rulfo, La muerte en Venecia de Thomas Mann, Bartleby, el escribiente de Herman Melville, El extranjero de Albert Camus, El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, Desayuno en Tiffanys de Truman Capote, Pnin de Vladimir Nabokov, El gran Gastby de Scott Fitzgerald, Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson, La niebla de Stephen King o Novela de ajedrez de Stefan Zweig. La brevedad, bien utilizada, no resta profundidad: la afila.
Estas diez obras, muy distintas entre sí, lo demuestran. Son libros accesibles, intensos y memorables. Y, sobre todo, invitan a seguir leyendo.