LA BEIRA JAVIER / SOUVIRÓN MORENILLA, JOSÉ MARÍA
Imagínate un escritor que, en el propio gueto de la literatura, es alguien: premio nacional, autor de novelas y libros de poemas que, con más retórica que convencimiento, obtiene parabienes críticos en todos los papeles, nombre que no figura nunca en los primeros renglones de la lista de autores imprescindibles de su tiempo pero que antes o después está, con reconocimiento más que suficiente, y merecido, como ensayista y antólogo En fin, ya me entiendes, un nombre de escritor al que se le reconocen ciertas calidades, que no sobresale en ninguno de los géneros que practica, pero al que se le tiene estima ya sea personal o profesional. Cuando muere, nadie va a mover un dedo por su prolífica obra. Sus libritos de poemas, sus novelas, sus ensayos, serán sepulturas que aguardarán en vano en las librerías de viejo la mano de sol que les diga: levántate y habla. Pero qué va. Pasan los años y nada. A pesar de que su nombre se cite a veces en el vagón de tercera de los nombres que acompañaron la cabalgata de grandes gigantes y cabezudos de un movimiento como el de la generación del 27, y los especialistas lo tengan en cuenta en notas a pie de página y adendas. El olvido es la meta, dijo un heterónimo de Borges, y parecía que José María Souvirón había llegado muy destacado sobre compañeros generacionales tanto de los que eran un poco mayores Salinas, Guillén, Lorca como de los que vinieron luego y lo arroparon como uno de los suyos Panero, Rosales, Vivanco.