MARKUS, GABRIEL
Si en su primer libro Gabriel nos explicaba cómo podemos conocer lo real y exactamente qué podemos considerar por real, en este segundo trabajo el filósofo alemán máximo representante de la escuela filosófica del Nuevo Realismo utiliza a Platón, Schopenhauer y Kant, pero también a "The Walking Dead", "Dr. Who" y "Fargo", para luchar contra el neurocentrismo, la limitación de la consciencia y la reflexión humana a las meras capacidades neuronales. En cierta manera Markus Gabriel libera al sujeto del determinismo cientificista, a favor de una ética de la responsabilidad en la reflexión. El yo no es sólo su cerebro, va mucho más allá.
El libro en los medios
«Yo no soy quien ha escrito esta reseña» (REVISTA DE LIBROS)
21/06/2017
Reseña de "Yo no soy mi cerebro" en Revista de Libros.
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«Carta a Markus Gabriel» (CONOCER AL AUTOR)
16/06/2017
Reseña de Yo no soy mi cerebro y Carta a Markus Gabriel.
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Reseña (ACEPRENSA)
16/06/2017
Reseña de Yo no soy mi cerebro.
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«Neocentrismo ilustrado» (BUENSALVAJE)
16/06/2017
Reseña de Yo no soy mi cerebro.
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Reseña (Blog d"Humanitats - UOC)
16/06/2017
Reseña de Yo no soy mi cerebro.
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Yo no soy mi cerebro (Pasado y presente S.L) - Culturamas, 02.03.17
05/04/2017
Oriol Alonso Cano nos habla de Yo no soy mi cerebro, de Markus Gabriel en Culturamas.
El mundo, el cerebro, el hombre - Revista Clarín
30/03/2017
Extensa entrevista a Markus Gabriel, autor de "Yo no soy mi cerebro" en la Revista Clarín.
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"Yo no soy mi cerebro" - Culturamas
03/03/2017
«Contra esta concepción se rebela vehementemente Markus Gabriel, uno de los filósofos más mediáticos de Alemania, cuestionando este imperialismo (neuro)científico detectando y mostrando sus limitaciones y aporías, tratando de recuperar la experiencia para el terreno de la filosofía e introduciendo un nuevo marco para entender la libertad y, de este modo, eliminar el determinismo al que nos conduce ineludiblemente la perspectiva neurocientífica. Para realizar este itinerario pondrá en escena concepciones de Kant, Fichte, Schopenhauer, Freud, entre otros muchos, sirviéndose de una prosa ágil, accesible y generosa para con todos aquellos que desconocen las problemáticas que se dilucidan a diario en los limitados muros de la academia. Es digno de agradecimiento que Gabriel pretenda acercarse a través de su discurso a un público más amplio al estrictamente erudito y académico. Loable es dicha tentativa puesto que, en última instancia, trata de aproximar de nuevo la filosofía al lugar del que irrumpió: la calle.»