VV. AA.
En un primer momento el interés por los viajeros se centró en
la recuperación de los textos, con ediciones más o menos cuidadas,
en colecciones (práctica habitual en el siglo XIX, como la de L.
de Backer, París 1877, para viajes a Oriente; o la de M. Michelant
y G. Reynaud, Ginebra 1882, para itinerarios por Tierra Santa)
o en ediciones críticas (como las ediciones de Marcos Jiménez de
la Espada, para viajeros españoles) ' y traducciones individuales.
Un mayor cuidado en la edición filológica dio paso al comentario literario y lingüístico: buen ejemplo de ello es la edición de la
Embajada a Tamorlán hecha por F. López Estrada en Madrid 1943
(desde ahora citaremos: E. a T. ).