GONZÁLEZ VELASCO, M.ª PILAR
El problema de la introducción del monólogo como elemento de la expresión y de la
técnica dramáticas ha sido tenido en cuenta con frecuencia en el teatro calderoniano y
concretamente en La vida es sueño; ahora bien, la mayor parte de los análisis tratan de
verificar el alcance significativo o artístico de los monólogos en sí mismos, y sólo en
algunos casos la crítica se ha ocupado de la cantidad y calidad específica de esos
monólogos, e incluso parcialmente de su función dramática1
, pero desentendiéndose de
su carácter estructurador en el conjunto total de la obra, que es precisamente lo que nos
interesa ahora a nosotros.