OVIDIO
Horacio, Tibulo, Propercio y Ovidio son los principales representantes de la lírica en Roma. La lírica es la poesía personal, en el sentido de que la personalidad del poeta se comunica de manera inmediata a todo cuanto escribe.
La aparición de la poesía personal en Roma a finales de la República fue un síntoma de la emancipación del individuo, que comenzó a expresar abiertamente en la vida pública lo que hasta entonces sólo había dicho en círculos privados. Es inaugurada por Catulo, cuyas poesías expresan la intensidad de sus sentimientos en palabras claras y sencillas.
Los poetas posteriores trataron de escribir versos similares en ese estilo caracterizado por un lenguaje cotidiano levemente estilizado. Pero, en realidad, compusieron sus poemas para la gran masa del público y de forma cada vez más amanerada.
Horacio fue el único poeta que consiguió hacer una poesía más personal y sincera, caracterizada por un estilo complejo que, no obstante, produce la sensación de naturalidad. Pero el tono de Horacio es más grave que el de Catulo, ya que contempla la vida desde el punto de vista moral y espera que sus oyentes mediten sobre el sentido profundo de lo que él les dice, y que, al mismo tiempo, se percaten de la casi constante ironía de sus palabras.
Por otra parte, los poetas que cultivaron la elegía (Tibulo, Propercio y Ovidio) intentaron mantenerse lo más cerca posible del tema principal de Catulo, el amor apasionado. Pero acabaron creando una poesía convencional y artificial. Propercio fue quien mayor éxito alcanzó con una forma de hacer poesía muy personal, erudita y fuertemente manierista. Tibulo intentó seguir la tradición de Catulo, combinándola con la de la poesía bucólica. Ovidio desenmascaró el género haciendo una parodia del mismo, de tal manera que, después de él, ya fue imposible escribir elegías amorosas.