GALERA, ALBERT
Maestro absoluto del cine europeo y mundial, el cineasta
romano Roberto Rossellini (1906-1977) es, junto a Vittorio
De Sica y Luchino Visconti, el principal estandarte del neorrealismo,
un gran humanista y poseedor de una obra
que sigue siendo de las más influyentes para el cine moderno.
Su cine real, directo, sin artificios ni concesiones, es
un impagable testimonio histórico y una verdadera lección
cinematográfica. En el cine de Rossellini no hay espacio
para la vulgaridad, es una obra de una personalidad abrumadora
y el valor de la misma se ha convertido en uno de
los principales patrimonios de la cultura del siglo XX. En
2026 se celebrará el 120 aniversario de su nacimiento, una
efeméride idónea para reivindicar y posicionar la maravillosa
obra de este cineasta esencial.
Este volumen abarca sus primeros cortometrajes experimentales,
los encargos del régimen fascista, las trilogías
sobre la guerra y la soledad y sus aproximaciones documentales acerca de grandes figuras de la historia,
la religión y el pensamiento. También se detalla la relación personal y profesional con Ingrid Bergman,
analizando sus películas en común. Su visión sobre la India, otras películas fundamentales de su obra y algunas
menos personales, el fugaz acercamiento al género de la comedia, la herencia artística recibida por
Isabella Rossellini y una contextualización de le enorme influencia de su obra, completan el contenido de
este estudio sobre este gran humanista que soñó con ser alguien útil. Bernardo Bertolucci dijo que «no se
puede vivir sin Rossellini», una sentencia que sigue siendo válida en estos tiempos de gran incertidumbre
social y política. Roberto Rossellini confiaba sobremanera en el ser humano, para él era indispensable agarrase
a esa convicción. Su filmografía está repleta de personajes que deambulan entre las virtudes de la
humanidad y el horror por la pérdida de las mismas; pero en todos ellos se advierte una necesidad de responder
a los interrogantes que plantean. Ya sea a través de las películas para cine, como en su etapa centrada
en la televisión, las producciones firmadas por Roberto Rossellini adquieren un sentido autoral cuya
unificación da como resultado una de las obras más coherentes, comprometidas y necesarias que jamás
haya perpetrado cineasta alguno. Celebremos su 120 aniversario regresando a Rossellini.