BORREGUERO, ÁNGEL
Al sobradamente letraherido Ángel Borreguero le gusta la vida de noche, y los mundos de la crápula y del vicio, en los que se puede ser participe o espectador, pero donde siempre se aprende. La cocina literaria de las noche turbias o luminiscentes otorga muchas sorpresas cultiparlas, como este muy peculiar libro de Ángel, que no quiere ser provocador: Putitos. Quizás no es poesía, tampoco prosa: es un turbión, una concatenación de imágenes ?solo imágenes distintas? que debe leerse como greguerías líricas, obscenas, sucias y brillantes brotadas de los muchos submundos. Desde el hermoso chico perdido, con camiseta sudada, chinos y pelo de axila, hasta la gorda que sufre (íquerido Orson Welles!) porque se sueña virgo prerrafaelita con los tacones rotos. Borreguero nos da un extraño y atractivo libro de prosa poética o poesía en prosa aforística, que exuda miles de imágenes de putrefacción y brillos.
Este libro es nuestro mundo perdido. Y A´ngel Borreguero, que tambie´n es cri´tico, se estrena extremen~o como el rey de la versiprosa, con piernas de vellos y labios con ke´tchup o mermelada o chicle. Lo saludo como transgresor en un mundo culto y vulgar que precisa transgresiones
Saadi: «Aunque de ti viniera a mi´ una flecha, / no apartari´a la mirada.»
Madrid, febrero de 2022
LUIS ANTONIO DE VILLENA