ROSSELL IBERN, ANNA MARÍA
La editorial Gedisa ha publicado ya tres
volúmenes en una nueva colección de manuales de traducción que se basan fundamentalmente en ejemplos recogidos de la
enseñanza de esta disciplina. Así, en el tercero de los libros de esta serie Manual de
traducción. Alemán /Castellano (los dos anteriores estaban consagrados a la traducción
del francés y del inglés) Anna María
Rossell Ibern propone, en primer lugar,
una reflexión general sobre la práctica traductora y analiza los errores y vicios más
corrientes, con múltiples ejemplos, de textos traducidos del alemán al español.
Es obligado decir que no sobran manuales así de accesibles y ejemplificados de
problemas de traducción alemán/español
dirigidos al aspirante a traductor y concebidos, como éste, con la idea de que
aprender a traducir sólo a partir de la teoría es una tarea imposible.
En este manual, la autora presenta los
problemas de traducción más frecuentes,
analizados de forma comprensible y que
además, sorprenderán al lector no iniciado, pues es difícil imaginar que puedan
cometerse errores en la traducción del
alemán por culpa, por ejemplo, de "falsos
amigos" léxicos, que todo el mundo supone existen sólo en italiano (el clásico salire
por "salir" por la traducción correcta "subir") o en francés {quitter por "quitar" en
vez del correcto "dejar", "abandonar",
chatte, "chata" por "gata", etc.), y que demuestran, una vez más, que las apariencias
engañan, y no sólo en las lenguas románicas.
Muy ilustrativos resultan también los
ejemplos de puntuación del epígrafe 3.6,
La interrupción incómoda del mensaje y del
3.7 titulado Los signos de puntuación donde,
además del análisis de ejemplos concretos
de traducción se ilustra el texto con errores
de nuestra propia lengua con frases sacadas, sin ir más lejos, de textos periodísticos. Esa "incomodidad" del mensaje
dice la autora, se observa en el lenguaje
periodístico con bastante frecuencia; como
ejemplo, aporta estas frases sacadas del
diario El País, 27 de marzo 1993, página 19:
El candidato del Partido Popular tenía
ayer, por primera vez, aspecto de estar algo cansado.
"Tener aspecto de algo" es una locución, y no deben separarse sus elementos.
La autora propone la traducción alternativa: "Ayer por primera vez, el candidato
del Partido Popular tenía aspecto de estar
algo cansado".