VENEGAS, SOCORRO
No estoy preguntando si mis recuerdos son verdaderos. No sé qué estoy preguntando. Igual que un pájaro, junto ramitas para construirme un refugio, ahí voy a resguardar lo que nacerá. Todavía no sé cuál será su forma. Recordar como si el presente pudiera blindarnos del pasado. Escribir como si la fragilidad de la infancia nos hiciera invulnerables.
Así comienza esta hermosa escritura mestiza, híbrida, en tensión y en reposo, entre la memoria, la biografía, la no ficción, la ficción donde espacios, tiempos, personajes y linajes oscilan entre silencios y lenguas, que unas se hablan, otras no. Testimonio, confesión, conversación entre madre e hija sobre la pérdida, la lengua fantasma y el porvenir: Se escribe algo así para que alguien a quien amas sepa quién eres y de dónde vienes. Pienso en mi hijo. En decirle ven, mira, esto es como abrirnos la piel para ver los afluentes de nuestra sangre. Una lengua es vida indómita, un río de latidos. Esta es tu puntuación ancestral.