MART¡N, PABLO / VEIGA, FRANCISCO
La Primera Guerra Mundial comenzó
en 1914 pero no terminó en 1918. Tardó
más en extinguirse en algunos frentes
y en otros casi dio paso a la Segunda
Guerra Mundial.
SINOPSIS
Una parte de la situación internacional arranca, precisamente, de 1914. Desde
los conflictos en Oriente Medio al destino de la moderna Turquía como potencia
emergente, la nueva Rusia nacionalista, la hegemonía económica alemana
en Europa o incluso la globalización tienen más que ver con las problemáticas
de hace un siglo que con el final de la guerra fría. La desaparición de la Unión
Soviética, un fenómeno histórico surgido de la Gran Guerra, nos devuelve a
tensiones que fueron origen y consecuencia de ese conflicto, el último gran enfrentamiento
continental provocado por el nacionalismo. Pero, para entender
ese vínculo, hay que remontarse a 1918. En ese año, las hostilidades cesaron
en las trincheras de los frentes occidentales, pero no en los del Este y Oriente,
donde la guerra se fue extinguiendo a lo largo de los siguientes cuatro años,
con secuelas decisivas para el resto del siglo. Por lo tanto, lo que tradicionalmente
se ha presentado como una única Gran Guerra fueron, en realidad,
dos: una crisis de Oriente que inesperadamente desencadenó otro conflicto de
naturaleza diferente entre las mayores potencias industriales de Europa, que
desembocó en un sangriento empate, resuelto por la intervención de Estados
Unidos; aquella, con sus propias reglas, se prolongó unos años más. Este libro
trata la gestión de la guerra por parte de militares, políticos y diplomáticos
y ofrece hipótesis para entender por qué fracasó la paz en 1914, pero también
en 1918, y por qué cuando llegó, por fin, en 1923, ya era demasiado tarde para
impedir un nuevo conflicto mundial.
AUTOR
Militar de carrera. Ha participado en misiones de paz en Oriente Medio y Asia
Central, y es miembro de Eurasian Hub.