CONDE, PERFECTO
Perfecto Conde (A Pontenova, 1943) investigó las redes del tráfico de drogas a finales de los ochenta, cuando emergió Marcial Dorado, el narco que mantuvo durante la década siguiente una relación de amistad con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.
Curtido periodista en la reserva (BBC, El País, TVE, A Nosa Terra), abordó su figura en varios reportajes de la revista Interviú y en el ensayo La conexión gallega, del tabaco a la cocaína (Ediciones B), donde reflejó la delgada línea blanca que separa a algunos políticos de los capos.
¿Cree usted que Feijóo no leía periódicos ni revistas en los noventa?
Me resulta difícil creer que un personaje como éste, que ocupaba cargos importantes, no los leyese. Indudablemente, lo hacía. Tenía que estar al tanto de su vida, porque era conocida por todos. Esto parece una mala novela de misterio. Y si está siendo sincero, todavía peor, porque evidenciaría la ignorancia supina impropia de un gobernante. En todo caso, Feijóo no es un precisamente un hombre que se relacione con los obreros de la Bazán, sino más bien un señorito... que confunde Andorra con Picos de Europa.
¿Cuáles eran los lazos de Dorado con la política?
Si hace veinte años paseases por Vilanova, A Illa o Vilagarcía de Arousa, no tardarías mucho en escuchar que Dorado era hijo natural de Vicente Otero, un cacique de la zona e histórico patriarca del contrabando de tabaco. Fue amigo personal de Manuel Fraga y Alianza Popular (AP), lo que hoy es el PP, le dio una insignia de oro y brillantes.