ARMAND, EMILE
Emile Armand nació en París, en 1872. Hijo de familia burguesa progresista, recibió una profunda educación anticlerical que, casi con simetría, generó en él una gran pasión místico-religiosa. Su padre luchó en la Comuna de París y debieron exiliarse en Londres. A su regreso ocurrieron varias cosas: se convirtió en soldado de Cristo, empezó a leer libros anarquistas y se hartó de su mujer. La rebelión de Emile Armand fue prolija y masiva. Se reveló a la manera de una imagen fotográfica: los colores fueron apareciendo imprevistamente en medio de una vida gris, virgen, insangüe. Primero se rebeló contra su propio nombre, Ernest Lucien Juin: una institución familiar. Luego contra su credo católico: una obligación moral. Después contra su esposa: una condena social. Y más tarde contra el poder-en-general, debilidad común a todos los hombres y semilla de la desdicha. Entonces dibujó su nombre propio, Emile Armand, tan voluptuoso como el dogma gentil que comenzó a profesar: la camaradería amorosa, precursora combinación de sensualidad y libertad, de amor y respeto. Y asumió una nueva identidad paradójicamente generosa: el individualismo anarquista.