ARTAUD, ANTONÍN
Escrito con la lúcida desesperación de quien busca una verdad en el incendio, Artaud nos arroja a
la vida de Heliogábalo: el emperador que nació en un lecho de esperma y murió rodeado de
sangre y excrementos. El joven sacerdote sirio no es aquí retratado como un simple excéntrico en
medio de la decadencia romana, sino como el primer héroe infernal que se atrevió a encarnar
la anarquía absoluta frente al orden estéril de Occidente.
A través de una estructura rigurosamente delirante, Artaud rastrea el choque entre la barbarie
solar de Oriente y la «madre estúpida» que es la civilización grecolatina. Heliogábalo convierte el
trono en un teatro de sacrificios donde la poesía solo puede germinar en la sangre derramada.
Publicado originalmente en 1934, este texto es el eslabón perdido que une el sol de los
Tarahumaras con el martirio de Van Gogh, una auténtica catábasis. Es, en definitiva, un viaje
salvaje al núcleo en el que se fusionan anarquía y poesía.
ANTONIN ARTAUD (Marsella, 1896 Ivry-sur-Seine, 1948), poeta visionario y
dramaturgo proscrito. Más que un hombre de letras, Artaud fue un cuerpo en constante
insurrección contra el mundo. Tras dinamitar el surrealismo por considerarlo una
«revolución de salón», fundó el Teatro de la Crueldad, una propuesta de sacudida
metafísica que buscaba recuperar el rito frente a la representación. Su estancia entre los
indios Tarahumaras en México y sus años de reclusión en manicomios donde fue
sistemáticamente sometido a electroshock jalonaron entre otras innumerables
experiencias extremas la búsqueda de un lenguaje capaz de expresar lo indecible