RECONDO, LEONOR DE
Ilaria Tagianotte nace el 31 de mayo de 1699 en la ciudad de Venecia,
representada por el pintor Tiepolo como una mujer soberana y en alianza mítica
con el dios del mar; en la ciudad sobre pilotes, rodeada de agua por todas
partes, dividida en dos por un canal y en un período donde el gran apogeo
político y económico de la República entró en declive y se vio desplazado por
un esplendor cultural y de refinamiento artístico donde se popularizaron el
carnaval y las fiestas fastuosas, transformando la ciudad en un espacio de ocio
y espectáculo
La madre de Ilaria ha dejado a la pequeña de tres meses en la scaffetta del
Ospedale della Pietà, orfanato y convento de clausura que abrió sus puertas en
1345 para ofrecer una oportunidad de supervivencia a los niños huérfanos y
abandonados.
La Pietà, bajo la docencia de Antonio Vivaldi, era famosa por su orquesta y coro,
compuestos exclusivamente por mujeres jóvenes, quienes recibían una
formación musical de alto nivel y que, escondidas tras las rejas, tocaban y
cantaban piezas compuestas por el prestigioso violinista exclusivamente para
ellas. Sus interpretaciones de música clásica atraían a viajeros y nobles,
contribuyendo a la reputación de Venecia como centro musical europeo.
Allí la niña, viviendo bajo estrictas reglas de clausura, aprenderá a tocar el violín
y conocerá al maestro de quien, al crecer, llegará a ser copista. Trabará una
amistad inquebrantable con Prudenza, otra joven patricia de su edad que la
llenará de fuerza y le abrirá las puertas al conocimiento del mundo exterior.
En este inigualable escenario barroco, Ilaria nace a una primera vida, bajo un
cielo azul veneciano que tras la lluvia es presagio de lo mejor, como un símbolo
del agua creadora para vivir elevándose; y, a una segunda, por el bautismo de
fuego que surge bajo sus dedos y crece ardiendo en llamas desde su interior
con la vibración de la voz de oro que brota de su violín. Pero otro gran fuego
llegará en su decimoquinto cumpleaños como una gran marea que derribará los
muros del convento que la protegían y aprisionaban a la vez, alejándola de la
ternura conocida hasta entonces. Un incendio que íntimamente ligará en el
corazón de la joven la música y el despertar de la pasión amorosa.
Leonor de Recondo (nacida en 1976) es escritora y violinista francesa. Desde
temprana edad mostró un profundo interés por la música, especializándose en
el repertorio barroco y colaborando con prestigiosos conjuntos como Les Talens
Lyriques, Le Concert dAstrée y Les Musiciens du Louvre.
En el ámbito literario, su voz se distingue por una inquietud constante hacia los
grandes temas de la existencia: el amor, la muerte, la identidad y la
trascendencia. Su narrativa, siempre atenta a las complejidades del
comportamiento humano, se caracteriza por la valentía y la innovación con que
aborda cuestiones como la desigualdad, el deseo y la búsqueda de libertad
interior.
Esta dualidad la música y la escritura refleja una misma pasión por el arte
en todas sus formas. Reconocida tanto por la crítica como por los lectores, ha
sido galardonada con importantes distinciones: el Grand Prix RTL-Lire y el Prix
des Libraires (2015), el Prix des Étudiants francophones (2016), el Prix du Roman
des étudiants France Culture-Télérama (2017), el Prix Ève-Delacroix de la
Académie française (2020) y el Prix Aznavour (2024).