COMENZAR CON EL TERROR

COMENZAR CON EL TERROR. ENSAYOS SOBRE FILOSOFIA Y VIOLENCIA

Editorial:
PROMETEO
Año de edición:
Materia
Filosofía y Ciencia
ISBN:
978-987-8331-20-1
Páginas:
200
Encuadernación:
Rústica con solapas
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El terror es, junto a la comedia, uno de los géneros más complicados de escribir. El miedo siempre es personal y asustar a alguien, es más difícil que hacerlo reír. Comenzar a escribir terror es, para cualquier escritor, un salto de fe. El terror, por desgracia, también es constantemente ignorado por la mayoría de las grandes editoriales. Lectores y escritores, miran por encima del hombro a este género que, en el fondo, es la base de casi toda la literatura de género.

Escribir terror se ha convertido en un ejercicio cada vez más complejo, por culpa de los cambios que vivimos en nuestra sociedad. Cada día nos bombardean con noticias e imágenes que dejan cualquier historia de terror, en una simple anécdota. Lejos han quedado los tiempos en que bastaba la presencia de un cuervo para asustar a los lectores. El escritor de terror moderno, tiene que bucear mucho más en sus propios miedos si quiere arrancar un escalofrío a sus lectores.

Y no es que el terror se haya refinado, sus bases siguen siendo las mismas. Al contrario de la ciencia ficción, que en los últimos años se aleja de la exploración espacial y se centra en el ser humano y sus límites, el terror sigue siendo el miedo a lo desconocido. Han cambiado los temas y ciertos tropos del género, pero en esencia apenas ha cambiado en los 200 años que han pasado desde la publicación de Frankenstein.

Cómo comenzar a escribir terror
Antes de comenzar a escribir terror, tienes que entender cómo funciona el miedo. Al contrario que la literatura romántica o la ciencia ficción, el terror funciona a nivel emocional. Si, como dicen algunos psicólogos, solo existen dos sentimientos primarios, el miedo es uno de ellos —el amor sería el otro—.

El miedo
El miedo es algo personal. Sabes muy bien lo que es tener miedo, muchas veces a lo largo de tu vida hasta estado asustado. Sin embargo, percibimos el miedo de forma distinta. Cada uno de nosotros tiene unos miedo distintos y pocas veces apreciamos el terror de la misma manera.

Para ponerte un ejemplo, las historias que más miedo me dan son las de posesiones y exorcismos. Supongo que uno de mis grandes miedos es el de perder el control de mí mismo y ser obligado a realizar actos contra mi voluntad. O puede que tenga que ver, simplemente, con haber crecido dentro de una familia de raíces religiosas y que sencillamente me de mucho miedo que le pase algo a mi alma. A mi novia, en cambio, ese tipo de historias la dejan fría, pero es incapaz de ver entera una película como Los Extraños. Le aterra que alguien pueda entrar en casa y agredir a otra persona con total impunidad.

Para comenzar a escribir terror tienes que entender este punto. El miedo hunde sus raíces muy profundamente en cada uno de nosotros. El miedo se tiñe de nuestras experiencias, si alguna vez te atacó un perro, tendrás miedo de los perros y un libro como Cujo, puede dejarte temblando. Una forma de escribir una gran historia de terror, es hacerlo desde tu propio miedo. Escribe sobre lo que temes y deja que el lector conecte con tu miedo.

El miedo es completamente subjetivo. Lo que funciona para ti, puede que no funcione para otros. A lo mejor tú no soportas las arañas, o puede que sientas pánico al quedarte encerrado… Hay una enorme lista de terrores comunes, así que escoge uno que te motive.

El género
El terror, como todos los géneros, tiene sus clichés y sus arquetipos. Para comenzar a escribir terror necesitas entender el género. No puedes escribir terror sin haber leído jamás una historia de terror, de la misma forma que no puedes conducir un coche, sin haber tomado clases. El resultado en ambos casos sería un desastre.

Tienes que entender a los arquetipos del terror para usarlos en tus narraciones. Ciertos personajes, como el fantasma, el vampiro o el hombre lobo, son arquetipos. Los arquetipos son formas conocidas, que nos traen a la cabeza imágenes que podemos reconocer con facilidad.

Los clichés, en cambio, son fórmulas que han sido usadas hasta la saciedad y que deberíamos evitar a toda costa. Escenas como la de la niñera sola en casa o frases como «¡Corre!» o «¡No mires atrás!», tienen que ser descartadas.

Tienes que leer mucho terror para disponer de las herramientas que te permitan identificar los clichés y los tropos del género.

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