CALLE DE LOS MALEFICIOS

CALLE DE LOS MALEFICIOS. CRÓNICA SECRETA DE PARÍS

Editorial:
SAJALÍN EDITORES
Año de edición:
Materia
Narrativa Extranjera
ISBN:
978-84-946809-6-0
Páginas:
365
Encuadernación:
Rústica con sobrecubierta
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Publicado por primera vez en 1954, Raymond Queneau consideraba este extraño libro el mejor jamás escrito sobre París. Retrato del periodo más sombrío de la capital francesa durante el pasado siglo -el de la ocupación nazi-, "Calle de Maleficios" es sobre todo el testimonio único de un extraordinario narrador y "flâneur" infatigable, versado como nadie en la historia más antigua y "minúscula" de París.
Atención porque esta vez en Sajalín, acostumbrados como nos tienen al rescate de pequeñas joyas literarias desconocidas, han dado con una obra de profundo calado literario, sin duda un clásico oculto, pero en mayúsculas, del siglo XX. Y atención también porque será uno de los libros más extraños y particulares con que el lector se haya topado, totalmente inclasificable y casi imposible de describir.

Jacques Yonnet (París, 1915-1974) fue un periodista y dibujante, amante del esoterismo y de la historiografía urbana, que hizo de su frecuentación de los bajos fondos de París prácticamente un oficio en sí mismo, hasta el punto de que “Calle de los Maleficios”, subtitulada “Crónica secreta de París” (aparecida en 1954 como “Enchantements sur Paris”), puede leerse como una historia alternativa de la ciudad durante los años de la ocupación nazi o una gran fantasía novelada tejida a base de narraciones concéntricas a la manera de “El manuscrito encontrado en Zaragoza” (1804-1810) de Jan Potocki. Yonnet nos descubre la pintoresca variedad de los frecuentadores de tabernas de mala muerte en un ambiente nocturno y clandestino, regido por unas leyes morales (e incluso físicas) totalmente ajenas a lo común.

La galería de personajes es pues antológica: desde Sigue-Bailando, un mafioso analfabeto enamorado de la poesía de François Villon y profundo conocedor de la historia secreta de la ciudad, hasta el Viejo, un individuo misterioso que aparece y desaparece de los bares por arte de magia para mediar entre los parroquianos, pasando por el Durmiente, un mendigo sanador que cura dolencias reumáticas y nerviosas mientras sueña. Todos ellos protagonizan relatos entrecruzados de corte fantástico-esotérico, deudores sin duda de maestros románticos alemanes como E.T.A. Hoffmann. Y aquí radica precisamente el embrujo del libro: lo que nos cuenta Yonnet, esta invocación casi ritual del espíritu de un París mágico y subterráneo, termina por trascender el relato subyacente de los años de la resistencia francesa.