MELCHOR, PAULA
Construimos el ritual de la comida casi sin esfuerzo ni
consciencia, como todas las cosas que importan en la
vida. Damos por hecho las presencias, la vajilla y las
sillas repletas. Este poemario comienza un poco antes de
que una ausencia se materialice, justo cuando el
silencio incómodo cae por encima de los manteles blancos
y lo mancha todo y, como si fuese gasolina, te hace
poder oler el incendio.